5 El pensamiento religioso
Toda ética propuesta debe formar parte de una visión de la realidad que constituya el marco racional previo para el establecimiento de dicha ética. Cuando se describieron las componentes cognitivas de la actitud característica, se advirtió que una de ellas es la que adopta como referencia "a la realidad". Pero, según se dijo, todo lo existente (el universo) está regido por leyes naturales invariantes, que son las leyes de Dios, en el lenguaje religioso. Y adoptar como referencia la realidad, implica adoptar como referencia las leyes de Dios.
Esta conclusión daría un fundamento adicional al mandamiento cristiano que indica "Amarás a Dios tu Señor con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu inteligencia", es decir, primeramente tendrás en cuenta las leyes naturales y el orden natural, y lo adoptarás como referencia para todo razonamiento dejando de lado tus propias ideas, las de otros o las de la mayoría, excepto si tales ideas son compatibles con las leyes que conforman el orden natural.
Marco Tulio Cicerón ya había advertido lo mencionado, escribiendo respecto a la ley natural: "El universo entero está sometido a un solo amo, a un solo rey supremo, al Dios todopoderoso que ha concebido, meditado y sancionado esta ley. Desconocerla es huirse a sí mismo, renegar de su naturaleza y por ello mismo padecer los castigos más crueles aunque escapara a los suplicios impuestos por los hombres".
Puede considerarse al sufrimiento humano como una medida del grado de desadaptación respecto de la ley natural, y no como un castigo divino, según muchos lo interpretan. En realidad, se trataría de una especie de autocastigo que a veces resulta desproporcionado respecto de los errores cometidos: "Ciego a las culpas, el destino suele ser despiadado con las mínimas distracciones" (Jorge Luis Borges).
Muchos son los que suponen que con la creencia en un Dios que interviene en los acontecimientos cotidianos, se ha cumplido con la exigencia religiosa, dejando de lado el cumplimiento del mandamiento del amor al prójimo. No saber leer y no leer nunca, es casi lo mismo; o bien ser creyente y no cumplir con los mandamientos, equivale a ser ateo. Respecto de los mandamientos del amor a Dios y al prójimo, Cristo expresó: "En estos dos mandatos se contiene toda la Ley y los profetas" (Mt).
Cuando la creencia en Dios no conduce al amor al prójimo, y sólo se la adopta para las "situaciones de emergencia", o para el intercambio cotidiano de homenajes por favores concedidos, la religión moral se transforma en un vulgar paganismo.
Esta conclusión daría un fundamento adicional al mandamiento cristiano que indica "Amarás a Dios tu Señor con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu inteligencia", es decir, primeramente tendrás en cuenta las leyes naturales y el orden natural, y lo adoptarás como referencia para todo razonamiento dejando de lado tus propias ideas, las de otros o las de la mayoría, excepto si tales ideas son compatibles con las leyes que conforman el orden natural.
Marco Tulio Cicerón ya había advertido lo mencionado, escribiendo respecto a la ley natural: "El universo entero está sometido a un solo amo, a un solo rey supremo, al Dios todopoderoso que ha concebido, meditado y sancionado esta ley. Desconocerla es huirse a sí mismo, renegar de su naturaleza y por ello mismo padecer los castigos más crueles aunque escapara a los suplicios impuestos por los hombres".
Puede considerarse al sufrimiento humano como una medida del grado de desadaptación respecto de la ley natural, y no como un castigo divino, según muchos lo interpretan. En realidad, se trataría de una especie de autocastigo que a veces resulta desproporcionado respecto de los errores cometidos: "Ciego a las culpas, el destino suele ser despiadado con las mínimas distracciones" (Jorge Luis Borges).
Muchos son los que suponen que con la creencia en un Dios que interviene en los acontecimientos cotidianos, se ha cumplido con la exigencia religiosa, dejando de lado el cumplimiento del mandamiento del amor al prójimo. No saber leer y no leer nunca, es casi lo mismo; o bien ser creyente y no cumplir con los mandamientos, equivale a ser ateo. Respecto de los mandamientos del amor a Dios y al prójimo, Cristo expresó: "En estos dos mandatos se contiene toda la Ley y los profetas" (Mt).
Cuando la creencia en Dios no conduce al amor al prójimo, y sólo se la adopta para las "situaciones de emergencia", o para el intercambio cotidiano de homenajes por favores concedidos, la religión moral se transforma en un vulgar paganismo.
Véase también: https://pompiliozigrino.blogspot.com/2020/11/psicologia-del-amor-y-del-odio.html
ResponderBorrarVéase también: https://pompiliozigrino.blogspot.com/2021/07/religion-moral-cristo-vs-religion.html
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