17 Gobierno mental vs. Actitud científica

Mientras que la palabra "esclavitud" se asocia generalmente a un gobierno material del hombre sobre el hombre, existe también la posibilidad de un gobierno mental similar, que constituye una esclavitud más efectiva y más peligrosa que la anterior. Ello se debe a que los ideólogos que odian a la sociedad y tienen ilimitadas ansias de poder, pueden dirigir a voluntad, y mentalmente, a sus seguidores incondicionales, generando destrucción y sufrimientos generalizados.

Así como existe una esclavitud material forzada y también una voluntaria, que surge como un intercambio de protección por libertad, no todo gobierno mental resulta forzado, ya que también existe la posibilidad de una aceptación voluntaria por parte de quienes, siendo mentalmente negligentes, se someten a una ideología con la esperanza de ocupar un lugar social alto en la escala de valores del conocimiento y de la sabiduría. Esta es la base de los fanatismos, promovidos por quienes exaltan exageradamente las virtudes de las ideologías adoptadas como guías y sentidos de sus vidas.

De la misma manera en que todo ser humano necesita del alimento para vivir, necesita también de una visión del mundo y de un sentido de la vida asociado a esa visión. A partir de tal necesidad, y desde épocas remotas, surgieron ideólogos que ofrecieron "soluciones" de todo tipo; muchas de ellas con resultados poco efectivos. Roger-Pol Droit escribió: "Estos diversos rasgos dan un aire de familia a aquellos que, en culturas y épocas muy diferentes, creyeron en un orden secreto del mundo, en el papel central de una cofradía de iniciados sometidos a una disciplina física y moral rigurosa, predicaron la amistad y reinaron con el hierro y el fuego".

"Entre los geómetras vegetarianos de la antigua Gran Grecia se encuentra la misma pendiente autoritaria que entre algunos de nuestros iluminados. Quieren el bien de todos, y la fraternidad, y la armonía. No harían daño a una mosca. Pero, en nombre de un supuesto equilibrio de la naturaleza, cuyas claves ellos poseen, están dispuestos a someter todas las voluntades. Nada puede impedir que combatan y aplasten las ambiciones humanas consideradas contrarias a la ley natural y divina que les fue revelada".

"Por respeto a la vida en general, en nombre del gran parentezco de las especies, tal vez terminen por sacrificar vidas humanas para preservar vegetales o defender insectos. Más vale desconfiar del pacifismo con rostro cósmico. Más vale no ser cautivado demasiado pronto por la piedad que engloba sin discernimiento a helechos y mosquitos. Sin duda, los miembros de tales sectas, considerados por separado, son humanos amables. Pero su convicción inquebrantable de tener por maestro a «un guía suave para gente suave y justa» y de obrar con razón para el bien de todos deja necesariamente muy poco espacio a los otros, a sus errores y sus libertades".

"En su pensamiento, no hay lugar ni para el azar ni para la indiferencia y la neutralidad. Puesto que, a su manera de ver, todo está dotado de un sentido, ya eliminaron lo incierto, lo absurdo, lo aleatorio, lo caótico, lo contingente...Eso no se ve de entrada. Pero siempre es posible, rápidamente, el pasaje de la suavidad totalitaria al terror real" (De "En compañía de los filósofos"-Fondo de Cultura Económica de Argentina SA-Buenos Aires 1999).

A la palabra "ideología" se le asoció inicialmente el significado de "estudio de las ideas", aunque con el tiempo se la entendió bajo una forma despectiva, ya que reservaba esa denominación para las ideas que sólo benefician a un sector de la sociedad perjudicando a otros. De ahí que sea conveniente seguir con el significado original y luego, en cada caso, describir los efectos que su puesta en práctica produce en la sociedad. En principio, si una ideología es verdadera (compatible con la ley natural) sus conclusiones serán beneficiosas para todos los sectores. Si la ideología es falsa (incompatible con la ley natural) sus conclusiones serán beneficiosas para algunos y perjudiciales para otros, aunque en el largo plazo será perjudicial para todos.

Karl Marx calificó despectivamente a todo conjunto de ideas rival como "ideología". Sin embargo, el socialismo resultó bastante menos eficaz que el capitalismo, mientras que el cristianismo resultó bastante mejor que el marxismo-leninismo. Mariano Grondona escribió: "La palabra «ideología» tenía un significado neutral -«ciencia de las ideas»- cuando, en el siglo XVIII, Destutt de Tracy la lanzó a rodar por el mundo. Luego, Marx le dio un sentido polémico: la ideología, dijo, es la cobertura doctrinaria de un interés. Desde el punto de vista de Marx, naturalmente, el liberalismo era una «ideología» -disfraz intelectual del apetito burgués-, pero el marxismo, no: el marxismo era «científico»".

Es oportuno aclarar que el liberalismo se basa esencialmente en una teoría económica compatible con la ley natural, o bien trata de serlo, mientras que, en el ámbito político, trata de ser compatible con el resto de las ciencias sociales, como el derecho. Por el contrario, por ser la base del marxismo la "lógica dialéctica" (tesis, antitesis, síntesis) utiliza un método filosófico que pocas veces, o nunca, se ha utilizado en el ámbito de la ciencia experimental. De ahí que resulte extraño que todavía se siga repitiendo que se trata de una teoría científica. Además, aunque una teoría aplique el método científico, nada garantiza que vaya a pasar la prueba de la experimentación, ya que existen, en cada rama de la ciencia, teorías científicas verificadas y también teorías erróneas.

Grondona agrega: "Marx, sin embargo, había abierto el camino a la crítica de «todas» las doctrinas: cualquier pensamiento, a partir de él, se hizo sospechoso de parcialidad. Y fue Karl Mannheim, por fin, quien extrajo la conclusión obvia de esta línea de interpretación: en toda posición doctrinaria hay un elemento «ideológico» en cuanto ella defiende o pretende defender una situación, un complejo de intereses concretos que afectan a un grupo social determinado. Nació así la «sociología del conocimiento», ciencia destinada a rastrear en todas las doctrinas -naturalmente, inclusive la marxista- lo que ellas tienen de «interesadas» o vinculadas a la situación y a las aspiraciones del grupo social que las difunde y las ampara" (De "La Argentina en el tiempo y en el mundo"-Editorial Primera Plana SRL-Buenos Aires 1967).

Mientras que la sociología estudia comportamientos de grupos o sectores sociales, la psicología social presta atención a los individuos y a sus actitudes básicas; de ahí su interés por la influencia de toda ideología en las mentes y en los comportamientos individuales.

Los conflictos existentes entre sectores, ya sean de origen religioso, político o económico, se deben a que cada uno de ellos afirma poseer toda la verdad, o gran parte de ella, y el resto muy poca o ninguna. No existen conflictos, o son menores, cuando se adopta como referencia la ley natural. Es por ello que a las diversas ideologías se las pueda clasificar según ese criterio. Mariano Grondona escribió: "Las ideologías pueden ser clasificadas en dos categorías: ideologías «excluyentes» e ideologías «concurrentes». Las primeras afirman estar «en posesión» de la verdad y se niegan a dialogar o coexistir con las ideologías contrarias. Para ellas, la vida es guerra y cruzada, y el mundo, en definitiva, se divide entre los buenos y los malos: aquellos que aceptan la única y total verdad y aquellos que la rechazan. Las ideologías «concurrentes», en cambio, si bien creen tener acceso a la razón y a la verdad, aceptan la posibilidad de colaborar, coexisten con los otros credos políticos y, explícita o implícitamente, admiten que sus adversarios pueden poseer también una parte de la verdad".

"Las ideologías «concurrentes» y «excluyentes» parten de diferentes estimaciones de la persona humana. Para los «excluyentes», las personas tienen la «obligación» de aceptar la única verdad y, por lo tanto, la sociedad debe ser «uniforme» y monolítica. Para los «concurrentes», en cambio, la persona es respetable aun en el error. La sociedad puede y debe ser «plural»: un ámbito de pacífica convivencia entre quienes no piensan igual. Y la actitud fundamental de los partidarios de las diversas ideologías debe ser el «diálogo»: recíproco sinceramiento de creencias y de ideas, intercambio sutil de evidencias y convicciones".

Las ideologías excluyentes, por lo general, adoptan como referencia la opinión, o las ideas, de un líder. Consideran como "verdadero" todo lo que el líder afirma. Por el contrario, las ideologías concurrentes adoptan como referencia las leyes naturales, mientras que las opiniones afines son adoptadas como refuerzos para un mejor aprendizaje. De ahí que resulte totalmente inútil todo intento de acuerdo entre quienes en su cerebro han reemplazado la realidad por la opinión de su ideólogo preferido, y quienes en su cerebro tratan de asociar ideas extraídas de la propia realidad con sus leyes naturales subyacentes.

Es, por lo tanto, inútil el diálogo entre subjetivistas (que adoptan como referencia la opinión de un individuo "poseedor de la verdad") y objetivistas (que adoptan como referencia la ley natural). De ahí que el paso necesario para esperar acuerdos superadores de conflictos ideológicos, implica el ascenso hacia la actitud del científico, que pone en duda a cada momento sus propias ideas con la esperanza de lograr un acuerdo más cercano con la propia realidad.

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