29 Paganismos vs. Cristianismo
En el largo proceso de adaptación cultural del hombre al orden natural, el paganismo constituyó una etapa previa a la aparición de la religión moral. Sin embargo, lo que constituyó una etapa necesaria para darle paso a otras superiores, al transcurrir el tiempo, se volvió a instalar en la mente de los seres humanos y se produjo un retroceso en tal proceso adaptativo. Incluso la religión moral es descalificada en la actualidad, por varios sectores, como una etapa negativa que impidió el progreso humano, asociando además un desprecio absoluto hacia la inteligencia de nuestros antepasados. Edward McNall Burns escribió: “Bajo las condiciones que en la actualidad estimamos como de civilización, el hombre ha vivido tan sólo una parte de su historia total”.
“Durante siglos, su nivel de vida no se diferenció en modo apreciable del nivel de vida puramente animal. No poseyó escritura ni sistema de gobierno ni especie alguna de organización social. No construyó viviendas, no sembró, ni congregó manadas de animales. Fabricó armas y herramientas rudimentarias. Sin embargo, el hombre dispuso desde el principio de medios netamente superiores a los de sus parientes, los animales”.
“Su cerebro era mayor en relación a su cuerpo, tenía manos diestras y, además, gozaba de la facultad de hablar. Esta circunstancia, especialmente, lo capacitó para comunicar sus descubrimientos a sus contemporáneos y para legarlos a sus descendientes. De este modo, los conocimientos lenta y penosamente adquiridos por una generación son susceptibles de ser aprovechados y, a la vez, enriquecidos. Los seres humanos han llegado así a la posesión de lo que se conoce con el nombre de CULTURA, o sea el cúmulo de ideas, costumbres, hábitos y realizaciones sociales heredadas y transmitidas” (De “Civilizaciones de Occidente”-Ediciones Peuser-Buenos Aires 1953).
La principal lucha entre paganismo y cristianismo se establece en épocas del Imperio Romano. Ambrosio Romero Carranza escribió: "Cegada por el orgullo, Roma no admitía que nadie le diera lecciones, y menos unos oscuros judíos llamados despectivamente galileos o cristianos. Los romanos sentíanse, en aquella época, un pueblo destinado por los dioses a mandar en el orbe entero, y no podían aceptar una religión que consideraba al romano, al bárbaro y al esclavo como iguales y hermanos".
"Prácticos y positivos en todo, los romanos lo eran igualmente en materia de religión. Desconocían por completo la devoción y el misticismo religiosos, y, por eso, el culto seco y frío tributado a los dioses latinos no pudo prosperar sino en la austera y formulista Roma de los primeros tiempos".
"Lo que predominaba en esta religión era la idea del contrato. Los romanos rendían culto a sus antepasados a trueque de que éstos no los importunasen, adorando a un sinnúmero de deidades abstractas para que protegiesen los acontecimientos familiares, los trabajos domésticos y los rurales. Pero ese culto, que rendían por medio de sacrificios, libaciones y sagradas palabras, no constituyó nunca una devoción que brotara espontáneamente de sus corazones".
"El culto religioso en Roma fue, ante todo, un ritual formulista que sólo podía ser empleado por el pater familias, quien oficiaba de sacerdote sacrificando a los dioses por él y por los suyos. Las devociones individuales eran ignoradas, y tampoco se conocía el arrebato místico...Más tarde, al culto doméstico se le añadió el culto público, y así como el pater familias había sacrificado por el bienestar de su hogar, el magistrado romano sacrificó por la prosperidad de la ciudad". (De "El triunfo del cristianismo"-Club de Lectores-Buenos Aires 1975).
Varios de los emperadores romanos combatieron a los cristianos de los primeros tiempos. Incluso el emperador-filósofo Marco Aurelio estuvo entre sus mayores enemigos. Romero Carranza escribe al especto: "Durante el reinado de Marco Aurelio el número de mártires se acrecentó extraordinariamente...Antes de ser ejecutados los mártires de Lyon, el legado romano había preguntado a Marco Aurelio cuál debía ser su actitud para con los cristianos que eran ciudadanos romanos, y la respuesta dura y cruel del emperador fue que se los condenara a la pena capital".
Mientras que Cristo promueve el Reino de Dios, o gobierno de Dios sobre el hombre a través de su adaptación a la ley natural, tanto el paganismo romano como los totalitarismos del siglo XX, deificaron a sus respectivos líderes para establecer gobiernos mundiales que poco o nada tenían en cuenta al orden natural. De esa forma promovieron el Reino del Hombre sobre los demás seres humanos. Harvey Cox escribió: "Al cristianismo primitivo le preocupaban menos los adeptos a Mitra y devotos de Osiris que otras dos religiones alternativas. Una era relativamente nueva, la otra muy antigua. La nueva era el recién inventado culto al emperador, en el que César era venerado como deidad. Ésta era lo que hoy podría llamarse una «religión civil»; tenía sus festividades, procesiones y sitios sagrados en todo el imperio. La adhesión a ella era exigida a todos los súbditos del emperador, dondequiera que vivieran y cualesquiera otras deidades adoraran. Este culto era el pegamento religioso e ideológico que mantenía unido al extenso imperio".
"La segunda religión alternativa era el clásico «paganismo», la adoración de Zeus y Apolo, Juno y Dionisio y los demás dioses olímpicos, cuyas interminables intrigas, aventuras lúbricas y sanguinarias rivalidades reflejaban tan hábilmente las flaquezas humanas. Para cuando el cristianismo comenzó a invadir su territorio, muchas personas ya habían reformulado las historias de esos dioses en forma metafórica. No obstante, la religión olímpica seguía ejerciendo una poderosa influencia cultural y moral. Su ventaja es que podía combinarse fácilmente con el culto al emperador. Si ya se veneraba a numerosos dioses, ¿por qué no uno más?" (De "El futuro de la fe"-Editorial Océano de México SA de CV-México 2011).
Los totalitarismos del siglo XX, como se dijo, adoptan posturas anticristianas similares a las adoptadas por los romanos en las primeros siglos de nuestra era; de ahí que puedan denominarse "neopaganismos", por cuanto presentan atributos similares. Lo grave del caso es que la férrea oposición no se limita a los rituales o a los planteos filosóficos o cognitivos, sino que implica un rechazo hacia la ética cristiana, es decir, un rechazo a las leyes naturales por cuanto el "amor al prójimo" no es otra cosa que la empatía emocional con que nos ha provisto la evolución biológica.
La barbarie totalitaria ya se vislumbra en los escritos de Friedrich Nietzsche, con su rechazo a la ética cristiana y su propuesta de alterar los valores éticos tradicionales. Luego, los agitadores de masas discípulos de Marx y Lenin, se identifican con Nietzsche, como es el caso de José Ingenieros, quien escribió: "El nazareno -inculto rumiador de misticismos plebocráticos- dictó para la grey su ética servil; las plebes agasajadas dijéronse cristianas y le dieron plena razón durante cuatrocientos lustros. Tuvo todas las suertes: no existían alienistas por ese entonces. Pasó desapercibida su enfermedad, vivió sin diagnóstico y le cupo la dicha de ser crucificado; la magnitud del martirio hizo olvidar las nieblas que sombrearon su mentalidad".
"Así triunfó en la leyenda; por sus lágrimas, no por su potencia. Triunfó cuando para los cerebros enfermos nadie osaba entreabrir las puertas de un manicomio".
"La moral cristiana es clorótica, compasible. Induce a prolongar las existencias inferiores con limosnas de absurdo altruismo: rebajan al que las da y ofende al que las recibe. Se ha convenido en llamarla moral; es, indudablemente, un buen negocio para los cobardes".
"Nietzsche es plenitud vigorosa. Nos empuja a ser siempre más, infinitamente, por todos los medios aptos para intensificar la personalidad. Su ética educa para la Vida laboriosa, alegre y fecunda. Induce a perseguir el único derecho incontrastable: la conciencia de la propia fuerza".
"El estudioso descubre en Cristo a un alienado místico, enfermo de locura sistematizada religiosa, indudablemente menos filósofo que un Hamlet o un Quijote. Y se explica: Cristo fue elaborado por la tradición sectaria de una multitud inferior, mientras Quijote o Hamlet fueron forjados por un genio". (De "Crónicas de viaje"-Ramón J. Roggero y Cía. Editores-Buenos Aires 1951).
Quienes carecen de un mínimo de empatía emocional, por lo general consideran a quienes la promueven y la recomiendan, como "personas débiles". Al igual que el delincuente, tienden a burlarse de todo lo que aparente debilidad, como es el caso de quien se "humilla" para favorecer de alguna manera al prójimo. Si tenemos en cuenta la fortaleza que surge del amor, como en el caso de la madre o del padre que lucha por sus hijos, se advertirá la bajeza de personajes como el mencionado José Ingenieros, uno de los primeros promotores de la barbarie socialista en la Argentina.
“Durante siglos, su nivel de vida no se diferenció en modo apreciable del nivel de vida puramente animal. No poseyó escritura ni sistema de gobierno ni especie alguna de organización social. No construyó viviendas, no sembró, ni congregó manadas de animales. Fabricó armas y herramientas rudimentarias. Sin embargo, el hombre dispuso desde el principio de medios netamente superiores a los de sus parientes, los animales”.
“Su cerebro era mayor en relación a su cuerpo, tenía manos diestras y, además, gozaba de la facultad de hablar. Esta circunstancia, especialmente, lo capacitó para comunicar sus descubrimientos a sus contemporáneos y para legarlos a sus descendientes. De este modo, los conocimientos lenta y penosamente adquiridos por una generación son susceptibles de ser aprovechados y, a la vez, enriquecidos. Los seres humanos han llegado así a la posesión de lo que se conoce con el nombre de CULTURA, o sea el cúmulo de ideas, costumbres, hábitos y realizaciones sociales heredadas y transmitidas” (De “Civilizaciones de Occidente”-Ediciones Peuser-Buenos Aires 1953).
La principal lucha entre paganismo y cristianismo se establece en épocas del Imperio Romano. Ambrosio Romero Carranza escribió: "Cegada por el orgullo, Roma no admitía que nadie le diera lecciones, y menos unos oscuros judíos llamados despectivamente galileos o cristianos. Los romanos sentíanse, en aquella época, un pueblo destinado por los dioses a mandar en el orbe entero, y no podían aceptar una religión que consideraba al romano, al bárbaro y al esclavo como iguales y hermanos".
"Prácticos y positivos en todo, los romanos lo eran igualmente en materia de religión. Desconocían por completo la devoción y el misticismo religiosos, y, por eso, el culto seco y frío tributado a los dioses latinos no pudo prosperar sino en la austera y formulista Roma de los primeros tiempos".
"Lo que predominaba en esta religión era la idea del contrato. Los romanos rendían culto a sus antepasados a trueque de que éstos no los importunasen, adorando a un sinnúmero de deidades abstractas para que protegiesen los acontecimientos familiares, los trabajos domésticos y los rurales. Pero ese culto, que rendían por medio de sacrificios, libaciones y sagradas palabras, no constituyó nunca una devoción que brotara espontáneamente de sus corazones".
"El culto religioso en Roma fue, ante todo, un ritual formulista que sólo podía ser empleado por el pater familias, quien oficiaba de sacerdote sacrificando a los dioses por él y por los suyos. Las devociones individuales eran ignoradas, y tampoco se conocía el arrebato místico...Más tarde, al culto doméstico se le añadió el culto público, y así como el pater familias había sacrificado por el bienestar de su hogar, el magistrado romano sacrificó por la prosperidad de la ciudad". (De "El triunfo del cristianismo"-Club de Lectores-Buenos Aires 1975).
Varios de los emperadores romanos combatieron a los cristianos de los primeros tiempos. Incluso el emperador-filósofo Marco Aurelio estuvo entre sus mayores enemigos. Romero Carranza escribe al especto: "Durante el reinado de Marco Aurelio el número de mártires se acrecentó extraordinariamente...Antes de ser ejecutados los mártires de Lyon, el legado romano había preguntado a Marco Aurelio cuál debía ser su actitud para con los cristianos que eran ciudadanos romanos, y la respuesta dura y cruel del emperador fue que se los condenara a la pena capital".
Mientras que Cristo promueve el Reino de Dios, o gobierno de Dios sobre el hombre a través de su adaptación a la ley natural, tanto el paganismo romano como los totalitarismos del siglo XX, deificaron a sus respectivos líderes para establecer gobiernos mundiales que poco o nada tenían en cuenta al orden natural. De esa forma promovieron el Reino del Hombre sobre los demás seres humanos. Harvey Cox escribió: "Al cristianismo primitivo le preocupaban menos los adeptos a Mitra y devotos de Osiris que otras dos religiones alternativas. Una era relativamente nueva, la otra muy antigua. La nueva era el recién inventado culto al emperador, en el que César era venerado como deidad. Ésta era lo que hoy podría llamarse una «religión civil»; tenía sus festividades, procesiones y sitios sagrados en todo el imperio. La adhesión a ella era exigida a todos los súbditos del emperador, dondequiera que vivieran y cualesquiera otras deidades adoraran. Este culto era el pegamento religioso e ideológico que mantenía unido al extenso imperio".
"La segunda religión alternativa era el clásico «paganismo», la adoración de Zeus y Apolo, Juno y Dionisio y los demás dioses olímpicos, cuyas interminables intrigas, aventuras lúbricas y sanguinarias rivalidades reflejaban tan hábilmente las flaquezas humanas. Para cuando el cristianismo comenzó a invadir su territorio, muchas personas ya habían reformulado las historias de esos dioses en forma metafórica. No obstante, la religión olímpica seguía ejerciendo una poderosa influencia cultural y moral. Su ventaja es que podía combinarse fácilmente con el culto al emperador. Si ya se veneraba a numerosos dioses, ¿por qué no uno más?" (De "El futuro de la fe"-Editorial Océano de México SA de CV-México 2011).
Los totalitarismos del siglo XX, como se dijo, adoptan posturas anticristianas similares a las adoptadas por los romanos en las primeros siglos de nuestra era; de ahí que puedan denominarse "neopaganismos", por cuanto presentan atributos similares. Lo grave del caso es que la férrea oposición no se limita a los rituales o a los planteos filosóficos o cognitivos, sino que implica un rechazo hacia la ética cristiana, es decir, un rechazo a las leyes naturales por cuanto el "amor al prójimo" no es otra cosa que la empatía emocional con que nos ha provisto la evolución biológica.
La barbarie totalitaria ya se vislumbra en los escritos de Friedrich Nietzsche, con su rechazo a la ética cristiana y su propuesta de alterar los valores éticos tradicionales. Luego, los agitadores de masas discípulos de Marx y Lenin, se identifican con Nietzsche, como es el caso de José Ingenieros, quien escribió: "El nazareno -inculto rumiador de misticismos plebocráticos- dictó para la grey su ética servil; las plebes agasajadas dijéronse cristianas y le dieron plena razón durante cuatrocientos lustros. Tuvo todas las suertes: no existían alienistas por ese entonces. Pasó desapercibida su enfermedad, vivió sin diagnóstico y le cupo la dicha de ser crucificado; la magnitud del martirio hizo olvidar las nieblas que sombrearon su mentalidad".
"Así triunfó en la leyenda; por sus lágrimas, no por su potencia. Triunfó cuando para los cerebros enfermos nadie osaba entreabrir las puertas de un manicomio".
"La moral cristiana es clorótica, compasible. Induce a prolongar las existencias inferiores con limosnas de absurdo altruismo: rebajan al que las da y ofende al que las recibe. Se ha convenido en llamarla moral; es, indudablemente, un buen negocio para los cobardes".
"Nietzsche es plenitud vigorosa. Nos empuja a ser siempre más, infinitamente, por todos los medios aptos para intensificar la personalidad. Su ética educa para la Vida laboriosa, alegre y fecunda. Induce a perseguir el único derecho incontrastable: la conciencia de la propia fuerza".
"El estudioso descubre en Cristo a un alienado místico, enfermo de locura sistematizada religiosa, indudablemente menos filósofo que un Hamlet o un Quijote. Y se explica: Cristo fue elaborado por la tradición sectaria de una multitud inferior, mientras Quijote o Hamlet fueron forjados por un genio". (De "Crónicas de viaje"-Ramón J. Roggero y Cía. Editores-Buenos Aires 1951).
Quienes carecen de un mínimo de empatía emocional, por lo general consideran a quienes la promueven y la recomiendan, como "personas débiles". Al igual que el delincuente, tienden a burlarse de todo lo que aparente debilidad, como es el caso de quien se "humilla" para favorecer de alguna manera al prójimo. Si tenemos en cuenta la fortaleza que surge del amor, como en el caso de la madre o del padre que lucha por sus hijos, se advertirá la bajeza de personajes como el mencionado José Ingenieros, uno de los primeros promotores de la barbarie socialista en la Argentina.
Véase también: https://pompiliozigrino.blogspot.com/2020/12/religion-merito-en-la-conducta-vs.html
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