1 Segunda venida

La palabra "Biblia" significa "los libros"; de ahí que, siguiendo el criterio histórico o tradicional, la profecía acerca de la Segunda Venida de Cristo y el juicio final, habrá de materializarse con la realización de un Novísimo o Tercer Testamento. En él se deberá transmitir información adicional para reforzar el contenido de las prédicas cristianas y así mejorar notablemente el nivel moral de todo individuo.

Muchos rechazan este tipo de planteo esperando la aparición de un jinete sobre un caballo blanco que viene cabalgando desde el cielo. También hay quienes esperan que haya muchos muertos, ya sea que se consideren entre los "elegidos" que se salvarán yendo al cielo, o bien imaginando que los no elegidos sucumbirán en las llamas del fuego eterno. Otros esperan un espectáculo grandioso, que tiene muy poco que ver con la moral, o con la religión. Incluso esperan ver gente que resucita en los cementerios y cosas por el estilo. Finalmente, hay quienes suponen que las religiones bíblicas están muy bien como están y que no hace falta ningún cambio, rechazando por lo tanto la profecía.

Mientras Cristo adujo venir "por los pecadores" antes que por los justos, predomina la creencia que esta vez vendrá por los justos, para premiarlos, y por los pecadores, para castigarlos. Se olvida un tanto que los mandamientos bíblicos son esencialmente mandamientos éticos, por lo que debemos encontrar una sugerencia ética que sea accesible al entendimiento de cualquier persona, dejando de lado los misterios de la religión tradicional y todo aquello que desvíe la atención del estricto cumplimiento de los mismos. Es deseable, por lo tanto, establecer una ética natural y objetiva por "métodos terrestres".

Cuando Cristo indica que sus dos mandamientos (amor a Dios y amor al prójimo) sintetizan “la Ley y los profetas”, prioriza los aspectos relevantes de la religión moral. Con el tiempo, tal prioridad es negada y reemplazada por misterios sagrados de cierta complejidad que alejan al creyente de la religión original y dan lugar a discordias y divisiones. De ahí que el cristianismo actual esté dividido entre católicos, protestantes y ortodoxos, además de una gran cantidad de sectas menores. Annick de Souzanelle escribió: “De ahí los primeros concilios que, en la contemplación, se atreven a decir lo indecible en dos dogmas. Dos en total, que son los dos pilares del templo cristiano: se trata, por una parte, del misterio de la Encarnación, misterio de las dos naturalezas divina y humana de la Persona de Cristo; y, por otra, del misterio de la divina Trinidad, el de las tres Personas divinas en un solo Dios, tres Personas de las que cada una contiene la divinidad entera. Dos afirmaciones de una loca paradoja, tan inaccesible a nuestra lógica que no pueden, en ningún caso, encerrar al Hombre” (De “La palabra en el corazón del cuerpo” de A. de Souzenelle y J. Mouttapa-Editorial Kier SA-Buenos Aires 1997).

Posteriormente surgen predicadores que agregan otros principios de acción sectoriales que también tienden a reemplazar la prioridad de los mandamientos cristianos. Este es el caso de predicadores, que con sus principios de pobreza, castidad y obediencia aspiran a la perfección moral. Resulta evidente que tales principios no derivan necesariamente de los mandamientos cristianos. Se advierte en estos casos la existencia de una “religión de Cristo” (la de los mandamientos bíblicos), por una parte, y de varias “religiones acerca de Cristo” (la de los misterios y de las normas de acción indicadas), por otra parte. Vicente María Bernardot escribió respecto de la pobreza, castidad y obediencia: “Este triple renunciamiento por un acto magnífico que lo eleva al punto culminante de la grandeza moral, lo hace no por un día o una época de su vida, sino para siempre. Se obliga a la perfección usque ad mortem, como dice la fórmula de profesión dominicana. Escapa así a las vicisitudes de la fragilidad, a las recaídas de la miseria humana. Ciñéndose a la caridad perfecta, se une indisolublemente a Dios y participa –tanto como es posible acá abajo- de la inmutabilidad misma de los bienaventurados” (De “La orden de los frailes predicadores”-Ediciones Veritas-Buenos Aires 1954).

Cristo es el intermediario entre Dios y el hombre, o entre el orden natural y el hombre. Al ser elevado a la categoría de Dios, se crea simultáneamente la misión de los intermediarios, de donde surge el reemplazo de su religión por la de sus intermediarios. De ahí la casi total ineficacia actual de la religión moral.

Si Cristo es, o no es Dios, ello no depende de cada uno de nosotros, pero sí depende el cumplimiento de sus mandamientos. Quienes sostienen la creencia prioritaria y excluyente en la divinidad de Cristo, incluso considerándola más importante que la ética cristiana, en cierta forma aceptan que sus creencias personales son más importantes que la supervivencia de la humanidad. Aún cuando el cristianismo actual esté lejos de influir en la solución del sufrimiento de muchos, se oponen a todo posible cambio o evolución de las creencias e ideas predominantes.

En una breve síntesis, puede decirse que la principal labor de quien cumpla con la Segunda Venida, ha de ser la de restaurar la prioridad establecida por Cristo junto a un fundamento adicional de sus mandamientos en base a aspectos evidentes contemplados desde la Psicología Social u otras ciencias sociales.

Puede decirse que el Tercer Testamento consistirá en una confirmación de la ética cristiana que habrá de permitir la unificación de religión y ciencia social. Esta unificación no ha de resultar sorprendente por cuanto tanto la religión como la ciencia contemplan y se basan en las leyes de Dios, o leyes naturales.

Si la religión surge de Dios y no del hombre, muchos se preguntan: ¿Por qué Dios se demora tanto en establecer la Nueva Alianza, prevista en la Biblia, pudiendo evitar el sufrimiento asociado a esa demora? Esta pregunta resulta similar a aquella que se le hizo a San Agustín: ¿Qué hacía Dios antes de crear al mundo?, recibiendo como respuesta: "Preparaba el castigo para quienes hacen estas preguntas".

La demora se debe seguramente a que la religión surge de la propia humanidad, por lo que el establecimiento definitivo del gobierno de Dios sobre el hombre depende esencialmente de la humanidad; de cuándo el hombre se decida a acatar las leyes naturales y el espíritu implícito en ellas.

Otro aspecto a tener presente consiste en prestar mayor atención a todo lo que resulte accesible a nuestras decisiones, dejando un tanto de lado las posturas personales de tipo ideológico o filosófico, por cuanto un tratado sobre ética se restringe a orientar la actitud o predisposición que todo individuo debería adoptar respecto de sus semejantes y del medio social.

La dificultad que presenta un Tercer Testamento, no radica solamente en lograr establecer una descripción adecuada del comportamiento humano, para extraer de ella la sugerencia ética correspondiente, sino también la de lograr una síntesis con la información necesaria para que todo individuo la encuentre accesible y convincente. Un texto muy reducido puede resultar insuficiente, mientras que uno extenso puede enmascarar las ideas importantes, siendo ineficaz en ambos casos.

En la actualidad, los políticos exitosos son los que prometen satisfacer los derechos de los ciudadanos sin exigirles el cumplimiento de deberes. También la actitud religiosa que predomina implica hacer pedidos a Dios mientras que apenas se menciona el cumplimiento de los mandamientos bíblicos, que son justamente deberes u obligaciones.

De la misma manera en que, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, fueron escritos por varios hombres, el Tercer Testamento (o Quinto Evangelio) recurre al aporte de varios autores (esta vez involuntarios) con la finalidad de alcanzar los objetivos propuestos de la mejor manera posible.

Comentarios

  1. ESTAS EQUIVOCADO, LA MORAL DE LA HUMANIDAD JAMÁS VA A CAMBIAR SEGÚN TU ENFOQUE YA QUE, DESDE EL MOMENTO EN QUE ADÁN PECÓ, COMENZÓ LA DEBACLE NO SOLO DE LA MORAL DE LA HUMANIDAD, SINO QUE, TAMBIÉN, DE TODA LA CREACIÓN CUYO FINAL SERÁ LA DESTRUCCIÓN TOTAL 2 PEDRO 3:10.
    LA TEMÁTICA DE DIOS DESPUÉS DEL PECADO DE ADÁN ES: SÁLVESE QUIEN PUEDA 2 CORINTIOS 6:2 ANTES DE QUE LLEGUE AQUEL DÍA GRANDE Y MANIFIESTO HECHOS 2:20.

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    1. ¿Usted espera la destrucción total de la humanidad? ¿Esa es la moral que usted profesa? La moral que yo propongo es la misma que "propone" el orden natural y el propio Cristo...Los que odian a la humanidad y esperan su destrucción son satánicos. no cristianos.....

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  2. Véase también: https://pompiliozigrino.blogspot.com/2021/04/derecho-y-ley-natural.html

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  3. Véase también: https://pompiliozigrino.blogspot.com/2017/11/parusia.html

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